ENSAYOS POLÍTICOS
Guantes Blancos
Durante los cuatro años de gestión, el gobierno blanco publicitó a fuego la Transparencia, la Honestidad y la Eficacia de sus actos. La campaña publicitaria fue elaborada con inteligencia y desplegada con inquebrantable constancia. Se dispuso de todo el dinero necesario para que cada acción de gobierno se tornase en una suerte de transparente y gran ceremonia, orientada a educar política y moralmente a la opinión pública. Recordemos las moralizantes derivaciones de Sobisch a la Justicia respecto a irregularidades que a él mismo lo comprometían. Mediante altas dosis de ética discursiva, cualquier estado de sospecha recibía una instantánea, contundente, “blanca” purificación.
Sin embargo, y a pesar de tanto dinero y esfuerzo, no lograron evitar que el cristal de la transparencia se empañe con el tiempo. En los primeros siete meses de 1.996, las banderas de la Transparencia y la Honradez que otrora flameaban en la mayoría de las dependencias públicas, terminaron convertidas en folios de expedientes judiciales. Al mes de septiembre había alrededor 240 denuncias penales en danza inundando los despachos de las Fiscalías y de los Juzgados.
Felipe Sapag asumió una Provincia arrasada en lo productivo, quebrada financieramente y profundamente conflictuada en lo social. Mientras que en el 91 el índice de desempleo era del 6,4 por ciento, a fines del 95 trepaba hasta el 18 por ciento. Casi 10.000 ciudadanos eran asistidos por la Ley 2128 y un déficit de más de 160 millones para el 96 debía ser compensados con duros decretos de reducción de salarios. Al vaciamiento del Tesoro se sumaban deudas millonarias, un Banco diezmado económica y administrativamente, la Caja Previsional deficitaria y un Instituto de Seguridad Social en crisis.
Pero además de esta concreta realidad económica y social, el Gobierno se vio en la necesidad de desenmascarar la imagen dibujada hábilmente por la gestión anterior. A la descalificación de los datos aportados el 11 de diciembre del 95 por la Tesorería General de la Provincia le siguió el cuestionamiento al Informe de Ricardo López Murphy, y, finalmente, a los resultados presentados por la Auditoría General de la Nación. El grado de distorsión en la percepción de las cosas y la negación de la realidad instalada por el equipo de Sobisch, determinó que los neuquinos habitásemos dos provincias distintas: aquella que nos dejaban las autoridades salientes, rozagante en proyectos y con plata guardada, y la provincia que traía la nueva administración, con números y datos de un diagnóstico devastador. Antes de asumir, Felipe había entregado a la totalidad de los partidos políticos y organizaciones gremiales dicho diagnóstico del estado de la situación. Pero por conveniencia política o irresponsabilidad pública, ni con las cifras en mano la dirigencia en su conjunto le creyó.
De tal forma, Felipe Sapag debió soportar durante estos meses de gobierno el índice de impopularidad más grande de su historia política. Todo el peso de las medidas económicas tomadas fue descargado sobre sus hombros. Sólo gracias a su cintura, fortaleza y experiencia pudo controlar el profundo deterioro de este primer semestre, incluyendo los explosivos focos conflictivos por todos conocidos, algunos aún vigentes. Poco a poco, sus desvelos y también nuestros esfuerzos van cobrando dimensión y sentido en este difícil camino que, a su vez, soporta las duras imposiciones del gobierno nacional.
Los contenidos de este libro son también acciones concretas en dicho camino. Si bien difícilmente recuperemos los recursos “presuntamente” dilapidados o robados, y si bien un texto no resuelve el hambre ni los padecimientos inmediatos de los más necesitados, tengo la absoluta convicción de que el conjunto de las denuncias aquí presentadas y la pronta expedición de la Justicia, contribuirán también a mejorar la calidad de vida de la sociedad neuquina.
Las irregularidades cometidas desde las Subsecretarías de Deporte, Cultura y Desarrollo Humano, las contrataciones para obra pública de la Secretaría de Educación, los negociados realizados desde el Banco Provincia y del Ente Provincial de Energía del Neuquén, las privatizaciones de Casinos y de la empresa aeronáutica neuquina TAN–TANSE– TANSA, el manejo de los créditos del Fondo de Desarrollo Provincial, etc., fueron la expresión de una metodología de administración que no puede quedar impune.
Los que hemos investigado y presentado denuncias penales, sabemos por experiencia que, muchas veces, aquello que se imputa y juzga es sólo la punta visible de un gran nudo delictivo difícil de probar y aún ver. A su vez, cada ilícito está sostenido por la naturalización de un estado de cosas, por la costumbre de los funcionarios a manejarse con ‘legítima’ impunidad. De alguna manera, este libro pretende contribuir a invertir dicha “costumbre” en otra de signo opuesto: la de la salud cívica. Esto es, promover que la ciudadanía asuma un rol más activo, más protagónico en el ejercicio del control sobre las instituciones y sus funcionarios; estimular el sano, responsable y compro- metido hábito de la denuncia de quienes nos roban. En definitiva, “desnaturalizar” la práctica de la impunidad y la corrupción.






